A esos que se alegran de que se mueran los gordos

        No me gusta escribir cuando estoy muy enfadada porque a veces es complicado no ofender a la gente, pero es que estoy muy harta y, si no lo digo, reviento.

        Hoy se ha conocido el fallecimiento de la actriz Itziar Castro y hace unos días el del maestro y escritor Miguel Ángel López González, más conocido como el Hematocrítico, ambos parece que por algún problema cardiaco.

        Yo no seguía mucho a ninguno de los dos, pero la verdad es que eran dos personas que contaban con mi simpatía.

        En los dos casos conocí el fallecimiento a través de la prensa y de las redes sociales y tengo la mala costumbre de leer los comentarios de las noticias (gran error para controlar la mala leche). Tanto la actriz como el escritor no encajaban en lo que se conoce como “cuerpos normativos” (no sé quién coño pone la norma ni por qué) y en los comentarios de ambas noticias, entre las condolencias (imagino que sinceras o por lo menos educadas) de desconocidos, no han podido faltar las palabras venenosas de aquellos que se creen mejores o en posesión de la verdad absoluta diciendo que “claro, veis, es que estar gordo es malísimo”, “eso pasa por normalizar la obesidad”… Algunos hablan incluso del genocidio que (las empresas de comida o los gobiernos o no sé quién narices) están perpetrando en nuestra sociedad, haciendo que cientos de gordos sin cabeza nos hartemos a bocatas hasta que nos estalla el corazón.

        No sé qué pensar cuando leo estas cosas. No sé si la gente es malvada o gilipollas o quiere protagonismo con sus comentarios de mierda o qué. No lo entiendo. No entiendo cómo alguien puede escribir algo así bajo la noticia de la muerte de otra persona. No sé qué tipo de basura son, porque hasta las alimañas se cuidan entre ellas.

        A veces me gustaría que existiera la transmigración de las almas y que alguno o alguna de esos mierdas pudiera vivir unos añitos en el cuerpo de una persona que crece y vive en esta sociedad asquerosa siendo gordo o gorda. Me gustaría que supieran lo que se siente cuando todo el mundo te rechaza o te culpa de ser como eres. Que supieran la cantidad de veces que quieres desaparecer porque sientes que no le gustas a nadie y que no vales nada solo porque no eres delgado o delgada. Está mal desear estas cosas a los demás, pero es que quizás así cerrarían sus bocas infectas y dejarían a la gente vivir y morir tranquila.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *